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Consagración al sagrado corazón de Jesús y al Inmaculado corazón de Maria

Consecration to the sacred heart of Jesus and the immaculate heart of Mary

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Queridos Hermanos y Hermanas:

Cuando nos consagramos a Dios, se establece un pacto entre el Padre y Su hijo. Es un acto que nunca será quebrantado por Dios; es un vínculo de amor y protección. La Misión por el Amor de Dios en Todo el Mundo nos invita a comenzar, y continuar, nuestro viaje de regreso al Corazón de Dios, primero, a través de un acto de Consagración en una Misa Solemne de Consagración. Después, renovamos esta consagración cada día, mediante la oración de corazón y las buenas obras. Este es nuestro compromiso diario con esta alianza, como hijos e hijas de Dios hechos a su imagen, para nuestro cambio personal. Es a través de la oración y a través de la caridad que podemos restaurar dentro de cada uno de nosotros, su semejanza, la cual es el Amor de Dios.

En el Éxodo, vemos a Dios pidiendo a todos los hombres de Israel que se consagren a sí mismos y a sus familias a Él al prepararse para el viaje hacia el desierto. Aunque Egipto para los judíos era un lugar de experiencias amargas, al menos era un lugar conocido para ellos, a diferencia del vasto desierto y lo desconocido que estaba frente a ellos. Egipto era una tierra que estaba maldita. Cuando el tiempo fuese propicio para que el plan de Dios fuera conocido, Él sacaría a su gente fuera de ese lugar maldito guiándolos a una nueva vida, a la Tierra Prometida. Cada mañana, cuando la gente se despertara y el rocío hubiera desaparecido, aparecía el mana, el pan de Dios que viene del cielo para alimentarlos; y cada noche, la gente sería testigo de la presencia y promesa de Dios a través de la columna de fuego que se posaba sobre la Tienda del Arca de la Alianza, Los Mandamientos de Dios, confirmando el pacto entre Dios y sus hijos. Si solo sus hijos lo aceptaran. La similitud de esos tiempos con los de hoy, no es diferente. Hemos sido llamados una vez más por Dios Padre a vivir sus Mandamientos y dejar atrás las cosas del mundo que se están convirtiendo en malditas por estar abandonando a Dios. Estamos viendo la necesidad, una vez más, de dar un paso de fe a una vida nueva.

Como los hijos escogidos de Dios para estos tiempos, en donde el mundo está cayendo más y más en este desierto de abandono, necesitamos establecer este mismo pacto con Dios Padre como lo hicieron aquellos hijos escogidos de Dios para esos tiempos.

La pregunta hoy en día es: "¿Somos hijos de Dios o hijos de este mundo?" Si la respuesta es que somos hijos de Dios, entonces tenemos que comenzar a actuar como tales, en todo lo que hacemos y en todo lo que somos. Si declaramos que somos sus hijos, debemos ser sus hijos siete días a la semana, cada hora de cada día…nada menos que eso. Con respecto a los Diez Mandamientos…necesitamos obedecer los diez y nada menos que eso. Necesitamos entender que no podemos entrar en esta guerra entre el bien y el mal, que se está librando en este mundo, sin el Amor de Dios. Necesitamos consagrarnos a su amor y protección. Necesitamos orar desde el corazón, regresar a los Sacramentos y ser testigos de Su Amor y Misericordia a través de buenas obras.

Queridos hermanos y hermanas, los invito el Viernes 31 de Mayo a consagrar a nuestra ciudad de Key Biscayne, a consagrarnos, consagrar nuestras familias y nuestra Parroquia, al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Como preparación para esta Consagración, los invito a orar con las reflexiones diarias de consagración, a orar con el Rosario los Misterios Dolorosos dados para estos tiempos diariamente en casa, a visitar a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento y a estar en estado de gracia para ese día, a través del Sacramento de la Reconciliación.

Que Dios los bendiga,
Padre Juan Carlos Paguaga

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Dear Parishioners,

When we consecrate ourselves to God, a pact is established between the Father and His child. It is an act that will never be broken by God. It is a bond of love and protection. The Mission for the Love of God Worldwide invites us to begin, and continue, our journey back to God’s Heart, first, through an act of consecration in a Solemn Mass of Consecration. Then, we renew this consecration every day, through the prayer from the heart and good works. This is our daily commitment to this pact, as sons and daughters of God made in His image, for our personal change. It is through prayer and through charity that we may restore within each of us His likeness, which is the Love of God.

In Exodus, we see God asking all the men of Israel to consecrate themselves and their families to God as they prepared for their journey into the wilderness. Although Egypt for the Jews was a place of bitter experiences, it was nevertheless a place known to them unlike the vast desert and the unknown, which was in front of them. Egypt was a land that was cursed. When the time was at hand for the plan of God to be known, He would take the people of God out of that cursed place leading them into a new life in the Promised Land. Every morning, when the people would awaken and the dew had gone up, there appeared manna, the bread of God which comes down from Heaven, to nourish them; and every night, the people would witness the presence and promise of God through a pillar of fire over the Tent of the Ark of The Covenant, The Commandments of God, confirming the pact between God and his children. If only his children would accept. The similarity to those times and these is not dissimilar. We are being called once again by The Father to live his Commandments and leave behind the things of a world, which is becoming cursed by its abandonment of God. We are seeing the need once again to step out in faith into a new life.

As the chosen children of God for these times, in which the world is falling more and more into this desert of abandonment, we need to establish this same pact with God the Father as did the chosen children of God for those times.

The question today is: "Are we children of God or children of this world?" If the answer is that we are children of God, then we need to start acting as such in everything that we do and everything that we are. If we declare that we are His children, we have to be His children seven days a week, each hour of each day …nothing less. As with the Ten Commandments… we need to follow all ten and nothing less. We need to understand that we can’t enter into this War between good and evil that is raging in this world without The Love of God. We need to consecrate ourselves to His love and protection. We need to pray from the heart, return to the Sacraments and to be witnesses of His Love and Mercy through good works.

Dear people, I cordially invite you on Friday May 31th to consecrate our city of Key Biscayne, ourselves, our families and our Parish to the Sacred Heart of Jesus and the Immaculate Heart of Mary. In preparation, I invite you to pray the Holy Rosary daily at home, also to visit our Lord in the Blessed Sacrament and to be in a state of grace on that important day, through the Sacrament of Reconciliation.

May our Jesus bless you and Mary His Mother intercedes for you and your families always.

Fr. Juan Carlos Paguaga

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